El precio de confiar demasiado en la Web 2.0
En las últimas semanas ha estado en la primera plana de la blogosfera el caso de Viacom vs. Youtube (Google). El tribunal le dió acceso a Viacom a los “logs” de visitas a vídeos en Youtube, pero negó el acceso a la tecnología del motor de búsqueda de Google.
Un punto para Youtube/Google, pero uno menos para los usuarios. Google pudo proteger el secreto de su modelo de negocios, pero los usuarios de Youtube acaban de ser tirados en medio de la plaza desnudos y enmorriñados con cara de “¿Qué pasó?”.
Google:
“We are pleased the court put some limits on discovery, including refusing to allow Viacom to access users’ private videos and our search technology. We are disappointed the court granted Viacom’s overreaching demand for viewing history. We will ask Viacom to respect users’ privacy and allow us to anonymize the logs before producing them under the court’s order.”
Viacom:
Viacom responded in a statement obtained by Reuters that it needs the data to demonstrate video-piracy patterns that are the heart of its case against YouTube and has no interest in identifying individual users.
Si aún seguimos siendo ingenuos pensando que Google será el gran protector de nuestra privacidad, tal vez le debamos también creer a Viacom cuando dice que no le interesa identificar usuarios individuales.
Usando el Web 2.0 hemos entregado con entusiamo nuestro derecho a la privacidad. Algunos cibernautas lo saben y otros no. Pero ya es tarde. Los que aún quieran rescatar algo de su privacidad deben sacar las viejas tablas de la Ley del Web 1.0 y repetirse así mismo 1000 veces:
-
“Compórtate en el web como si estuvieras en público.”
Más artículos como este en:
Algunos artículos relacionados:






